lunes, febrero 22, 2010

Ayyy Evo , las vuelves locas

Domingo, sol, ganas de pasear en pareja... y con el Señor Patito.
Nos adentramos en el corazón de Coyoacán desde Av. Universidad, por la calle Francisco Sosa. Desde la esquina vimos algunas patrullas y policías, entonces recordé que habían anunciado la visita de Evo Morales, presidente de Bolivia en el corazón de Coyoacán... pero el corazón de mi novio estaba en un plato de Pastor Salseado, y nuestro destino era el "tizconcito".

La calle Sosa estaba libre de autos, y cientos de banderines y anuncios señalaban la presencia de Evo por la zona, de vez en cuando se aparecía algún grupo de personas, o bien alguna mini cuadrilla de policías que marchaban a paso re-doblado (Y ahora que lo pienso, yo hacía ese tipo de paso en la escolta pero no tiene nada de especial, es sólo caminar normal). En la calle de Sosa se encuentra la casa de Alvarado, la casa Adoquinada y un instituto italiano de cultura, y la calle termina en Tres Cruces, una de las calles que rodean el jardín Centenario, lugar en donde, durante años, se establecieron los artesanos-jipis-comerciantes y anexos (Todos ellos fueron reubicados en la plaza del artesano).

Atravesando el jardín Centenario, pasando la calle Carrillo Puerto, se encuentra lo que algún día fue el atrio de la iglesia de S. Juan Bautista, y que actualmente se funde con el Jardín Hidalgo. Éste, era el escenario previsto para la visita de Evo Morales.
Los organizadores del evento se encargaron de convertir el jardín en, literalmente, una Jaula. El jardín se cerró con vallas y se instalaron sólo algunos puntos de entrada, los cuales tenían marcos detectores de metales.

Cuando llegamos, apenas comenzaba a formarse la fila, pero ya había mucha gente con banderitas, banderotas y gorras del PT o bien con los colores de Bolivia. Fuimos a comer, y cuando volvimos a pasar por el lugar, la fila había crecido. Después fuimos a husmear por los puestos del mercado artesanal...y la fila para entrar al cerco iba en aumento, así que mejor buscamos un espacio a las afueras de la jaula, junto a la iglesia. Ahí habían colocado una de las pantallas gigantes para ver la participación de Evo.

Pasaron horas antes de que se anunciara la llegada del huésped. Antes participaron algunos grupos de baile, e incluso cuando al fin llegó Evo, participaron algunas personas con discursos, entre ellos el delegado de Coyoacán, al que recibieron y despidieron con chiflidos.

Afuera de la jaula, la gente también comenzó a aglomerarse, parece que el acceso al jardín estaba cerrado. Muchas personas se juntaron alrededor de las pantallas, entre ellas algunas señoras que de vez en cuando lanzaban gritos contra Calderón, otros tantos a favor de AMLO, y muchos, muchos en favor a Evo. Parecían verdaderas fans adolescentes, pues sus gritos eran de euforia y emoción, incluso en algunos momentos temí que lanzaran su sostén hacia el templete.
Por diferentes circunstancias no pude escuchar completo el discurso de Evo, pero pude observar esa euforia, y expectativa de escuchar a un líder, ese papel de entronizarlo. No sé si Evo Morales reciba el mismo trato entre su gente, pero al menos en tierras ajenas, Evo se conviritó en estrella.

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