jueves, agosto 20, 2009

El aroma de los libros

Hace unos meses, mientras revisaba Nolopuedocreer me encontré con un curioso producto: Aroma de libros . Al fin alguien pensó en los nostálgicos amantes de los libros, de esos que no pueden esperar para quitarle el plástico a su nueva adquisición cual amante ansioso...bueno, este aromatizante es sólo una promesa.
No sé si compraría semejante cosa para mi PDA, pero a veces si extraño leer los libros en papel, extraño su textura y los magníficos compañeros de viaje que son. Pero también me gusta la practicidad del PDF -y esto lo escribo con todo el dolor de, literalmente, mi alma- y lo económicos que suelen ser ante los altos gastos de algunas publicaciones, o la imposibilidad de acceder a ellas.
Hace extactamente un año, entré a trabajar a una librería en el centro de Coyoacán, y ahí me vi cara a cara con el truculento negocio de los libros. Aún así, queda en el tintero el sueño pendiente , de ese que hace años modelé junto a mi sister, de tener nuestra propia librería, de tener estantes llenos de libros y pasear entre ellos; de ser como un centro de adopción y entregar al pequeño a un buen hogar.

En primer lugar, me di cuenta de que las grandes librerías como Gandhi y El sótano, cada día se apoderan del mercado dejando a las librerías pequeñas en vilo; evidentemente el negocio al por menor tiene más riesgos en cuanto a la venta de libros, especialmente los libros de texto, negocio muy caprichoso: Tal editorial, tal año, tal edición, aunque en muchos casos los alumnos no anotan todos los datos y terminan en las liberías con frases como
  • Me pidieron un libro de Matemáticas...es blanco y tiene una hamburguesa en la portada.
  • ¿No tienes un libro que se llama Español 2? Es grande y rojito.
  • Hola, ando buscando un libro, pero no me acuerdo como se llama, pero trae un CD.
El resto de los clientes no se quedan atrás, y menos cuando los que van a buscar los libros son los papás ocupadísimos que sólo tienen 10 minutos para ir a buscar los libros de sus hijos...y se olvidaron de todos los datos, pero sólo saben que son para algún año de la primaria/secundaria/prepa. Cada que me llegaba un cliente así, con un "usted disculpe pero..." y una linda sonrisa, lo invitábamos amablemente a regresar con todos los datos, para evitar la pena de darle un libro equivocado.Aún así, la que se lleva el premio fue una señora que se enojó, enfureció y refunfuñó cuando le dijimos que el libro de taquigrafía que buscaba, estaba agotado en pleno septiembre, cuando la temporada escolar se da por terminada y muchos libros ya están siendo retirados.
No les mentiré, me encantaba estar rodeada de libros, algunos de ellos de ediciones viejísimas que, con un poco de bencina y un plástico nuevo, bien pude vender como nuevos. También soy una aficionada a la lectura, lo que me facilitó en muchos casos la vida, como dar algunas recomendaciones; sin embargo, el trabajo era arduo y ajetreado.
Vender libros no me dejaba mucho tiempo para leerlos, y aún así, espero algún día espero cumplir ese sueño.

3 comentarios:

La ReiNa Roja dijo...

Pues dale con tu sueño, yo trabajé en una biblioteca y leí de todo desde biología hasta historia... la pasaba súper y para aquel tiempo ganaba muy bien!!!!

Ahora ya los puedo comprar y los disfruto mucho y totalmente de acuerdo son los mejores compañeros de viaje.

Un saludo

Sidurti dijo...

Eso de atender clientes es muy latoso y se requiere de mucha paciencia, pero aún así es algo que queremos hacer...algún día lo cumplieremos, lo tenemos prometido.
Y si, un viaje con un libro en la mano es fantástico, puedes perderte del mundo, aunque requieres de cierta técnica para no marearte.

Kyuuketsuki dijo...

Me gusta el olor de los libros. Mucho. Lo primero que hago al abrir un libro es olerlo. A menos que se caiga de viejo... también lo hago, pero no pego la nariz.

Yo también quiero vender libros.