domingo, abril 26, 2009

Cambio de aires.

Esta semana tocó visitar el Desierto de los Leones,que ni es desierto, ni hay leones, pero si es una de las pocas reservas verdes de la Ciudad de México que guardan un poco del "clima original": De frío a templado, algo húmedo, zona de coníferas... un bosquecillo pues, de sumo encanto.

Hace unos siglos, la región quedaba alejada de la naciente Ciudad de México, razón por la que fue elegida por los Carmelitas Descalzos para colocar ahí un convento de retiro...bueno, más bien un claustro, pues para los carmelitas, parte de su labor era alejarse del mundo y a veces hacer vida en comunidad. Por esta razón, en los alrededores del edificio existen algunas ermitas.
Ese lugar ha sido sede de comidas familiares y largos paseos, como los paseos Viernes Santo que hacía mi numerosa familia hace unos años; también ahí fue la primera borrachera... de mi perro, que quede claro que no teníamos manera de darle agua al entonces cachorro y era mucho más inhumano dejarle sin beber, eso sí, el perro lo disfrutó al grado de terminar ladrando a las piedras y tener un viaje de regreso con ronquidos incluidos.

En fin, les contaba sobre el paseo de hoy. Una vez estando ahí comprendimos parte de ese deseo de alejarse del mundo, y es que eso de respirar aire fresco, caminar entre árboles admirando ardillas o escuchando las aves cantar -desde jilgueros hasta carpinteros- no tiene comparación con estar encerrado escuchando miles de reportes sobre la enfermedad.

A pesar de las alertas encontramos a varias personas caminando, disfrutando de la caminata por uno de los senderos del bosque en compañía de su familia y mascotas (en esta ocasión mi cachorro no fue con nosotros ).
Muy pocas personas llevaban mascarillas, es que en las caminatas al aire libre tienen un efecto relajante y liberador. Bien dicen que el contacto con la naturaleza favorece a eliminar el estrés y cambia el estado de ánimo de las personas -si no pregúntenle a mi madre que se pone sumamente feliz cuando el mandarino, el níspero, aguacate, limonero o durazno dan frutos...en otra ocasión les presumiré los árboles frutales con todo y foto.
Bueno, les decía, el ex Convento estaba cerrado, pero los puestos circundantes de dulces, artesanías y, por supuesto, comida, no. Ahí encontramos a algunas personas con sus mascarillas, cosa que me dio harto gusto, digo, si están preparando mi comida prefiero que lo hagan con la mayor higiene posible.

Después de pasar varios días encerrada, pero verdaderamente encerrada, pues hay días en los que no tengo necesidad de salir, ese tipo de paseos me sientan muy bien. Por ahora sigo en casa, no me dejaron ir al hospital...cosa que no me dejó nada contenta, pero ya encontré la manera de sacar toda esa brutalidad:



http://sidurti.elbruto.es


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