viernes, abril 03, 2009

Amor de Historiador


Visto en la Plaza de San Jacinto, Antiguo Pueblo de San Ángel.
Tengo ganas de escribir crónicas sobre mis lugares favoritos, como el parque al que voy cada vez que peleo con Tork, o bien el esos pueblos mágicos que me han encantado tanto como Taxo y Mineral del Monte, o de las Peñas Cargadas, o de todos los cafés que hemos visitado... pero me falta inspiración.
Me urge encontrar mi vieja edición de Paseos, de Novo. Es uno de esos libros que escribe tan rico los paseos de mi ciudad, contando la historia y curiosidades de cada paseo. Así supe que Reforma era antes Paseo de la Emperatriz, o que los Indios Verdes no marcaban el final de la ciudad ni eran verdes.
Vaya, lo leí tantas veces que se despastó. Hace unos días vi una edición de ese libro, pero ya no es igual, no es tan linda como la mía, la cual tiene a la hermosa Catrina de Rivera.

2 comentarios:

Juan de Lobos dijo...

Y de datos curiosos e inútiles esta plagada nuestra Metrópoli.
Por ejemplo:
El Monumento de la Revolición es en realidad el vestíbulo de un Palacio Legislativo que jamás se concluyó y en esa parte aplanada en su cúspide iría colocada un águila, la cual hoy en día es parte del monumento a "La Raza". Y de esas te puedo contar otras tantas. Aullidos de un Lobo enamorado de Clío y de la Luna llena.

Sidurti dijo...

No sólo la capital, todos los rinconcitos del país están llenos de esos casos anecdóticos.
Esos pueden ser unos pequeños alicientes para que alguien se interese por la historia, pero es sólo un pequeño paso. La Historia es mucho más.