viernes, octubre 17, 2008

De tres en tres

Por alguna razón, mi mamá es de las personas que creen en que la muerte visita de tres en tres. Es como si el cosmos (si, si, si, es una enorme masa de polvo, gas y energía) se pusiera en un contacto medio raro y hace que la gente se vaya en tríadas, así éstas no tengan relación alguna.

Por este motivo, cada vez que nos enteramos de una muerte cercana, mi madre mira al cielo pensando si en esta tríada le tocará o no al Don. Se trata de una especie de temor mezclado con escepticismo ante semejante augurio, y con cierta dosis de consuelo y alivio.
No le deseamos la muerte, pero sabemos que el organismo es cada día más débil haciendo su cuidado cada día más laborioso. Es doloroso pensarlo, pero uno de mis tíos tiene razón: los hospitales están llenos de viejos...y sólo se alarga su sufrimiento.


Uno.
Hace unas semanas falleció uno de los tíos de mi mamá. Se trataba de uno de esos tíos lejanos al cual, seguramente, sólo vi una vez: el día que levantaron la cruz de su esposa...tan sólo hace unos meses.


Dos.
Nos han platicado, e incluso deseado "recuperaciones milagrosas"; una cortesía agradecida por mera comodidad...pero sabemos que no hay marcha atrás. El cuerpo es cada vez más débil, aunque el ánimo sea mucho...y sé que el tiempo se agota. Tal vez por eso lloré el día que un señor falleció en pleno centro de Coyoacán.
Lo ví ahí, tirado, dándo los últimos respiros mientras la viuda lo mirada tranquilamente ahogando las lágrimas. Después, lo volví a ver, cuando llegó la ambulancia y declaró que no podía hacer nada mas que cubrirlo con la temida sábana blanca. Ahí quedó, durante un tiempo que nos pareció eterno, sólo custodiado por una cinta amarilla, aguardando que llegara la funeraria. La última vez que lo ví, la carroza estaba haciendo su trabajo.

Fue hasta que lo vi con la sábana blanca y los mirones inoportunos hablaban sobre la muerte que semejante imagen me pegó, de golpe y sin aviso.
Cuando me dí cuenta mis ojos se "lavaban" desde dentro... y mi nariz se enrojeció. Ahí recordé que no lo he visto en mucho tiempo y que su situación es cada día más precaria.





2 comentarios:

RAMPY dijo...

Siento mucho la muerte de tu familiar.
Te acompaño en el sentimiento
Te mando un beso enorme
Besotes
Rampy

Angye dijo...

La muerte nunca dejará de causar sensaciones de esa índole, es parte de nuestra naturaleza, pero no logramos acostumbrarnos. Eso sí, vale más una muerte digna que una vida sin sentido.