lunes, agosto 18, 2008

Entre libros te veas

Si, esta tabernera ha cambiado los tarros por libros.
A pesar de que llevo una semana en mi primer empleo formal (¡crezco taaan rápido!), el ritmo de trabajo me hace sentir que han sido siglos. Pronto me acostumbré a buscar libros, llamar, sonreír y correr y correr para traer los libros. Aún no me acostumbro a limpiar los estantes (cof cof... maldito polvo), aunque eso me ayuda para memorizar algunos títulos.

Entre los pocos ratos libres que he tenido me he puesto a reflexionar sobre varias cosas respecto a la lectura en la vida cotidiana.
En primer lugar la mayoría de libros buscados hasta ahora son libros para la escuela, entre los libros de texto y las lecturas que los profesores piden. Fuera de eso, son sólo algunos casos de personas que buscan libros para el ocio, ya sea por ser fan de tal o cual escritor o buscando soluciones a sus vidas, como son los libros de superación personal.
En éste último rubro hay libros de todo tipo, desde los libros para recuperar las pérdidas de un ser querido hasta los que ayudan a lidiar con los hijos problemáticos, la serie de Caldo de pollo (la cual incluye un tomo para el Alma del maestro), libros de sexualidad, relaciones de pareja y cómo sobrellevar los fracasos.

La onda New Age también tiene sus seguidores, como los 4 Acuerdos, o los libros de Wicca; los tarots en las miles de versiones, y las runas....Por cierto, hace poco una seño-jovenzuela con una pequeña de 10 años sotuvieron una conversación más o menos así:

Ahh mira...las runas en caja...Asssh yo siempre he querido aprender a jugar las runas.
Mamá, ¿qué son las runas?
Ah, pues es un juego oriental muy antiguo, es algo así como chino, y se usa con esas fichitas. ¡Ay mira! !Es el tarot maya...blablablabla

El problema que tenemos no es que no se lea en nuestro país, sino la calidad de los textos que se leen y, sobre todo, la calidad de persona que surguen de los lectores. El libro, en muchos casos, sigue siendo un objeto utilitario, o bien un objeto preciado, por su calidad, por el arte o bien, por el simple hecho de tener algo que le vieron a un amigo o conocido.


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