miércoles, junio 04, 2008

Meditaciones

Antes que nada, gracias por sus felicitaciones. Ahora ando con los nervios... espero que prontito tenga ya la fecha del examen y tener razones para temblar, mientras, la espada de DAmocles está ahí.

***A continuación, un post extremadamente largo.
*************Aún puedes escapar
***************************Demasiado tarde.
El sábado pasado estaba en una dusyuntiva : ¿Falda negra, pegadita o falda morada/lila con tres telas y corte asimétrico?
Hace como un mes nos invitaron a una boda de la famila política de un tío. ¿ Y qué teníamos que hacer nosotros por ahí? Pues al parecer teníamos algo así como una participación de niñera...Y de eso nos dimos cuenta cuando a mi mamá le encargaron al bebé durante toooda la misa y a mi me dejaron a la nena durante la cena.
Mientras estaba en la misa, precidida por un dominico con acento venezolano/colombiano, me di cuenta de el terrible cansancio que tenía a esas horas. La desvelada de miércoles a jueves no me sentó muy bien y yo andaba con ganitas de regresarme a la camioneta y dormir un rato. No pude hacerlo por ayudarle a mi mamá con el niño, y es que a sus cuarenta y tantos ya perdió la práctica y paciencia con los bebés.
Me quedé meditando sobre esas cosas de la "Maternidad" y el reloj biológico...No, mi reloj no está reclamando su tiempo, es más, estoy pensando en quitarle las pilas, pero si me quedé pensando en los casos conocidos. Por ejemplo, mi madre, a mi edad ya lidiaba conmigo, era una mamá primeriza a mediados de los ochenta en medio de una familia política que aún no la aceptaba.
Sinceramente no sé que la hizo decidirse a "ser mamá", bueno, planeada lo que se dice planeada no fui, pero al menos me recibieron. Unos años después creo que si planearon al segundo y con eso fue suficiente.
Cuando nací, ella no era precisamente una pequeñuela, pero si era muy joven, aunque estaba dentro de lo que se considera una " buena edad" para ser madre. Por otro lado, ahora tiene la edad en la que muchas mujeres profesionistas exitosas y prósperas están decidiéndose a tener familia...aunque ellas ya han conseguido -dicen- una vida plena con su respectiva fase de egoísmo, finalmente les llegó el momento de aceptar la maternidad y comenzar a buscar un bebé, ya sea con una pareja o bien solas ante el mundo.
Lamentablemente, los riesgos de los embarazos a partir de los cuarenta son mayores, desde la dificultad para concebir hasta problemas genéticos provocados, tal vez, por el envejecimiento de los óvulos. Ojo, no digo que sea imposible, sólo que se generan dificultades, pero también depende de cada orgnismo.
Vayamos un poco más allá. Cuando finalmente se logra el embarazo (ya sea producto de una noche de alcohol y pasión o In vitro) se le considera de alto riesgo hasta el parto. Una vez que s tiene al lindo producto fuera es cuando llega lo complicado.
Si señores , los bebés son los seres más egoístas. Nacimos siendo egoistas, y a algunos no se les quita jamás (cof, cof) por lo que son pequeños seres que demandan y exigen atención. Nada de que "espérame tantito que debo mandar esta presentación" o " hoy no, vengo muy cansada de trabajar", "había mucho tráfico y..." o "hoy no tengo ganas de cocinarte la papilla y esperar que la avientes sobre mi blusa de seda....". Nada, los bebés lloran, gritan, y patalean, llaman la atención en el momento y no hay de otra, sus necesidades se deben satisfacer y para eso nunca se está preparado.
Con todo esto, una mujer que decidió aplasar esa fase de su vida por motivos de egoísmo y amor propio dificilmente aceptarán ese cambio en su vida, o al menos sería bastante complicado pues significaría sacrificar un poco de esos logros conseguidos en lo profesional.
¿o no?
Por alguna razón solemos manejar que la vida personal forzosamente se pelea con la vida profesional por lo que no se pueden conciliar, o que una desstruye a la otra.

2 comentarios:

Angye dijo...

Amén!!!

TheJab dijo...

Soy de los que creen que no se aprende a ser padre hasta que tienes un hijo (uy, qué listo).

Igual, nadie te puede contar qué se siente tener un hijo.

Mi experiencia ha sido enormemente placentera; espero que, llegado el momento, sea igual para ti.