viernes, abril 25, 2008

El café.


Cuando parece que todo va mal...o re-mal, siempre está ahí, para tranquilizarnos, para calmarnos...o simplemente hablar, compartir, departir y planear.
La conocí el primer día, la primera clase de la carrera. Es más, recuerdo la primera vez que la vi: Fue en la "ceremonia" de "bienvenida" a la licenciatura, la vi entre todo el grupo de pequeños renacuajos con miras a sapos y ranas historiadores. ¿Què me llamó la atención de ella? Sólo que vi en su hoja que tendría el mismogrupo que yo.
Una vez instalado en el salón, se sentó casi detrás de mi...Ahí me tienen, espanta, asustada, tímida a más no poder y con unas tremendas ganas de "crecer" en ese lugar llamado Universidad. Lo que odio de cada cambio de etapa es el hacer amigos... me cuesta muucho entablar una conversación así, de primera vista con alguien; sin embargo una amiga, meses atrás, me expresó su admiración hacia mí por ser " tan linda, abierta, amigable y segura".
Así que, en honor a esta amiga, me armé de valor y empecé a hablar con esa chica de cabello chino que estaba detrás de mi.
Y ahí empezó todo. Ya son cerca de 6 años de amistad. ¡WoW! ¿Alguien es capaz de recordar el momento en el que empezaron a ser AMIG@S de alguien? Bueno, yo si.
Una de nuestras manías es ir a las cafeterías, razón por la cual algunos nos han señalado como "snob" (un café americano, $8, un café capuchino/capuchino frío $15 ¿qué tan snob es eso?). Tenemos la mala fortuna de que nuestras cafeterías favoritas son cerradas al poco tiempo, al principio pensamos que era mera casualidad, pero ya son más de 5...y las cosas comienzan a ser sospechosas.
El caso es que ahí seguimos, viéndonos de vez en cuando para salir por un poco de café y, especialmente, por la compañía, por esas horas charlando de todo y de nada, para quejarnos, reírnos, burlarnos, planear conquista del mundo o mínimo para planear un blog. Eso es lo que tranquiliza.

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