martes, marzo 25, 2008

Nostalgias

El sábado tuve la oportunidad de entrar a un templo Mormón, pude hojear un poco su libro de himnos y estar presente en uno de los ritos que marcan la vida de las personas..lamentablemente fue en una situación bastante triste pues una amiga falleció. En los últimos dos años su tallercito de pintura en cerámica y tela se convirtió en refugio de amas de casa, incluyendo a mi mamá. Ahí todas ellas se conocieron, se hicieron amigas y se organizaron para festejar desde san Valentín hasta Navidad.
Se acabó...al menos su taller, al menos sus mañanas de risas y alegrías en medio de las piezas de cerámica. Saben, ahí también aprendí algunas técnicas de pintura, también la conocí tan alegre que junto con su carita sonriente, con mejillas rosadas y nariz pequeña le daban un aire de Santa Clos.


Hace un año, mientras regresaba a mi querida Facultad buscando no sé qué recibí una de esas noticias que se sienten frías a lo largo del espinazo: Uno de los temidos carteles grises anunciaba el fallecimiento de Juana Gutiérrez Haces, profesora de Historia del Renacimiento.
Su muerte me tomó por sopresa pues apenas un año atrás tuve la oportunidad de tomar esa clase con ella. Ahí, junto con mi sister, aprendí algunos aspectos teóricos-formales-sociales de la pintura renacentista; aprendí parte de la obra de Piccolo de la Mirándola; la obra de Sandro Boticelli y su contenido filosófico en la Primavera; los autores flamencos y vi por primera vez el Cordero Místico de Van Eyck; fue con su voz que escuché el mejor y más intenso relato sobre Savonnarola y la Conjura de los Pazzi.
Esa voz grave, pero con tono de dulzura que nos explicaba con absoluta pasión por el arte los significados formales de las encantadoras Anunciaciones flamencas y de las mil y un versiones del David, o bien la enternecedora imagen de Verocchio sobre la Duda de Santo Tomás.

Juana Haces fue una de esos profesores que se quedan para siempre por su manera de contagiar esa pasión por tu trabajo sin dejar de lado las lecturas y la investigación. Para su examen pasé un par de semanas coleccionando las imágenes vistas y analizadas en clase mientras recordaba cada uno de sus características o bien el contenido filosófico detrá de ellas; pasé noches intercambiando las imágenes y estudiando en línea con mi amiga a quien cariñosamente llamo Sister y fastidié a Tork con las explicaciones de cada obra. Al final, la doctora nos sorprendió con un examen de opción múltiple y un par de imágenes para analizar... ¡ufff! Fue uno esas bromas de la vida ...si, Juana G. Haces era alegre, explosiva, sonriente y tan llena de vida y aún así, súbitamente se fue dejando detrás a muchísimos alumnos y amigos que la recordaremos con alegría.

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